Los nuevos cerrojos del bloqueo de EE.UU. contra Cuba

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Cuando la imagen de los cruceros se hacía cotidiana en puertos cubanos, el Gobierno de Estados Unidos dio otro apretón al cerrojo del bloqueo a la isla, que suma nuevos castigos para asfixiar a sus habitantes.

 

La prohibición anunciada el 3 de junio de las travesías turísticas vino en un paquete que impide los viajes culturales y educativos de contacto con el pueblo cubano (conocidos como people to people, pueblo a pueblo) y decisiones que afectan los servicios de transporte, remesas, banca, negocios de comercio, entre otras.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció con ello cambios en el Reglamento de Control de Activos Cubanos, al considerar que ‘Cuba continúa desempeñando un papel desestabilizador en el Hemisferio Occidental’.

Así lo dijo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, quien adelantó el texto según el cual la Oficina de Control de Activos Extranjeros ‘está modificando las regulaciones para eliminar la autorización de viajes educativos grupales pueblo a pueblo’.

Mnuchin argumentó que la Isla está ‘proporcionando un punto de apoyo comunista en la región y apoyando a los adversarios estadounidenses en lugares como Venezuela y Nicaragua al fomentar la inestabilidad’.

Se trata del pretexto para la aplicación a nivel hemisférico de la doctrina Monroe, según la cual América es para los americanos, léase para los intereses hegemónicos de Estados Unidos.

A la par, la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio (BIS), en coordinación con la OFAC, limitará los tipos de aeronaves y embarcaciones autorizadas para ir a la nación caribeña en una estadía temporal.

‘En consecuencia, los aviones privados y corporativos, los cruceros, los veleros, los barcos de pesca y otros aviones y embarcaciones similares en general tendrán prohibido ir a Cuba’, indicó el texto de la BIS.

La escalada en la hostilidad y el accionar contra La Habana se corresponde con la puesta en marcha del Memorando Presidencial de Seguridad Nacional signado por el presidente Donald Trump el 16 de junio de 2017 y titulado Fortalecimiento de la política de Estados Unidos hacia Cuba.

Resultó la antesala de la activación del Capítulo III de la ley Helms-Burton, que entró en vigor el 2 de mayo, cuyo objetivo principal es desalentar la inversión extranjera en la isla y llevar a cortes de justicia federales estadounidenses a empresarios y compañías de terceros países que ‘trafiquen’ con propiedades nacionalizadas por la Revolución Cubana.

A ello se suma la lista negra que incluye a más de 200 empresas cubanas a las que la Casa Blanca, de manera unilateral, impide hacer transacciones con firmas de otras naciones, en otro golpe a la economía de la nación antillana.

La guerra económica de Estados Unidos contra Cuba, que dura casi 60 años, causó pérdidas por valor de más de 134 mil millones de dólares a precios corrientes, según denunció el ministro cubano del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca.

Junto a todo ello resultan millonarias las multas aplicadas por EE.UU. a bancos y empresas extranjeras, en su mayor parte europeas, por sus operaciones con Cuba, a despecho de que son compañías de países aliados de Washington.

El Gobierno de Donald Trump dice actuar en favor de la democracia en Cuba y de su pueblo, pero sus acciones van dirigidas de manera particular contra la población cubana, incluido el sector emergente de la economía no estatal o por cuenta propia, como le llaman acá.

También se lanza contra el sector académico y las universidades, los centros de investigación científica, las iglesias y otros sectores a los que interpuso un muro para impedir los contactos con sus contrapartes estadounidenses.

Asistir a un simposio, un congreso o una simple reunión académica, científica o estudiantil en Cuba se convierte en delito para los ciudadanos de Estados Unidos, a los que su gobierno aisla en su irracional política de cerco a La Habana.

‘Cuba no se dejará amedrentar ni distraer con nuevas amenazas y restricciones’, afirmó el presidente, Miguel Díaz-Canel, al rechazar las medidas que restringen aún más los viajes de ciudadanos norteamericanos a la pequeña y vecina ínsula.

Trabajo, creatividad, esfuerzo y resistencia es nuestra respuesta. No han podido asfixiarnos. No podrán detenernos. Viviremos y venceremos, suscribió el mandatario en su cuenta de Twitter

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