Evo Morales, el hombre que le devolvió la dignidad a Bolivia

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Los medios de comunicación del mundo últimamente se centran en países y cuestiones como Venezuela, Irán, EE.UU., las elecciones europeas y también las tonterías de Bolsonaro, quien cada dos por tres deja en ridículo a ese país hermoso que es Brasil. Poco se habla de Bolivia, de su progreso y su realidad política. Quizás sea, porque a algunos les interesa ocultar los adelantos que allí se han obtenido.

En octubre de este año se realizan nuevamente elecciones generales. Esta vez Evo Morales se enfrenta a un expresidente, el señor Carlos Mesa. Para poder entender como se encuentra la campaña y que puede ocurrir en los comicios, tenemos que recordar por lo menos la historia cercana de Bolivia y el fenómeno político que encabezó Evo Morales.
La historia reciente de la democracia boliviana se sitúa por eso de la década del 80 cuando termina por fin la dictadura de los militares, la cual, como todas las dictaduras, se caracterizó por su represión brutal, asesinatos y desapariciones. Por lo tanto, el regreso de las elecciones se hizo en medio del recuerdo de las víctimas, pero también, en el marco de una gran crisis económica.

Desde el regreso de las elecciones todos los presidentes fueron hombres blancos y de familias acomodadas a excepción de Evo Morales en el 2006. Por esto, para referirnos al periodo comprendido entre los 80 y el 2006 es mas preciso hablar de elecciones y no de democracia, pues esta era restringida a una elite dentro de ese 3% de la población que es la que se define blanca.

Ese juego electoral producía como era de esperar cambios de color político en sus gobernantes, principalmente entre el Movimiento Nacionalista Revolucionario MNR y Acción Democrática Nacionalista ADN. Si bien había alguna diferencia, era más lo que tenían en común. Desde el desconocimiento de esa mayoría rural e indígena, hasta las privatizaciones de los recursos del país para entregarlos a extranjeros, siguiendo al pie de la letra la mágica receta económica del FMI y el BM, que solo agudizó las condiciones de miseria y exclusión de la mayoría de la población.

Ante esas condiciones de desamparo, la población respondió por medio de movimientos sociales que cada vez más se manifestaban en contra de las políticas gubernamentales. Hasta que llegó la conocida como “guerra del gas”. Las protestas frente a la tentativa de exportar gas sin antes abastecer la demanda interna inundaron el país.

El gobierno reaccionó causando la muerte de alrededor de 65 personas, entre esos un niño de cinco años. A pesar de la represión, el movimiento fue tan fuerte que hizo caer al presidente de entonces Gonzalo Sánchez de Lozada, más conocido como Goni, quien después abandonaría el país llevándose consigo el avión presidencial y maletas llenas de dinero.

Gonzalo Sánchez de Lozada, Goni como aún lo conocen, es una clara muestra de esa elite que mantuvo por años a Bolivia entre los países más atrasados del mundo. Goni a duras penas hablaba español y lo hacía con un acento a USA clarísimo. Viendo es retrospectiva es difícil no sentirse estúpido por no advertir a primeras que ese hombre en realidad no sentía aprecio por Bolivia y lo que pretendía era venderlo todo. Pero ¿Quién era su vicepresidente? Pues nada más, ni nada menos que Carlos Mesa, el actual contrincante de Evo Morales.
Tras la huida de Goni, asumió Mesa la presidencia, aunque después de dos años también se vio forzado a abandonarla. Hoy Carlos Mesa exvicepresidente de Goni se presenta a elecciones y su fórmula a la vicepresidencia es un tal Gustavo Pedraza, quien fuera su ministro de desarrollo, y quien según una investigación de la Asamblea Legislativa se encuentra relacionado con la trama de corrupción internacional Lava Jato y Odebrecht, por recibir sobornos.

Después de este recorrido nos toca hablar de Evo Morales y lo que significó su llegada al poder. Si bien participó en las elecciones a la presidencia en el 2002, el respaldo que obtuvo no fue suficiente para vencer y se ubicó en segundo lugar. Sin embargo, este dirigente sindical del sector campesino y de ascendencia indígena Aymara, no desistió y en las elecciones siguientes, en el 2005 fue elegido presidente con el 53,72% de los votos, superando con gran ventaja a su competidor directo.

Con la llegada de Evo algo empezaba a cambiar. Lo primero que saltó a la vista fue esa mayoría de ascendencia indígena y mestiza que era subvalorada y silenciada. Con el paso del tiempo y producto de la aplicación de las políticas del gobierno muchas cosas más han ido mejorando, al punto que el electorado lo ha mantenido desde entonces al frente del gobierno.

En esos trece años de gobierno, sin duda hay aciertos y desaciertos. Pero sin ninguna duda, Evo ha cambiado el país. La pobreza se ha reducido drásticamente, y así lo reconocen organismos internacionales. Después de ser el país más atrasado de América Latina, hoy tiene la taza de desempleo más baja con un 4,48%. Además de ser en los últimos años el líder de Suramérica en cuanto a crecimiento del PIB se refiere. Quizás sea por ese éxito económico que muchos no hablan o no quieren hablar de Bolivia.

Ahora bien, tras trece años de gobierno el desgaste es muy alto, y por eso se entiende que aparezca ahora un competidor que según sondeos de opinión se encuentra cerca en intención de voto a Evo Morales. Sinceramente creo que el hecho de tener esa disputa electoral es un claro síntoma de salud democrática. Aunque también creo que Evo volverá a ganar, pues la otra opción es volver a las políticas apátridas.

Si bien hay muchas cosas que mejorar seguramente Evo ganará en octubre y hay una razón simple y por lo simple fuerte. Este le devolvió la dignidad a su pueblo. El mestizo, el indígena, el afroboliviano y el blanco, se reconocieron como ese pueblo plurinacional que constituye lo que es Bolivia y están dispuestos a trillar su propio camino.

Artículo: Manuel Jaimes Roa -Periodista

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